Si estás leyendo esto y has pasado por algo parecido, hay algo que debes saber: no estás solo.
No eres un traidor, ni un pecador, ni un alma perdida. Eres una persona que has elegido la libertad. Y aunque ahora duela, hay vida después de ellos. Hay personas que te entienden, que te escuchan y que no van a juzgarte por pensar diferente.
Porque las secuelas son reales. Muchas personas que han logrado salir arrastran ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas. Cuando te arrebatan tu entorno, cuando te enseñan a vivir con miedo al mundo, cuando te hacen creer que fuera de su mundo solo hay vacío… romper esas cadenas se convierte en una batalla diaria hasta conseguir asumir confianza en el mundo.
Desde esta asociación, estamos aquí para eso. Para VISIBILIZAR lo que muchos prefieren callar. Para EXPRESAR el daño que se esconde detrás de estas prácticas y ofrecer apoyo y asesoramiento psicológico y legal a quienes siguen atrapados en esa red de control y culpa.
Porque creemos en algo muy simple, pero que a algunos les cuesta aceptar: nadie debería tener que elegir entre su libertad y su familia.
Si necesitas apoyo, estamos aquí. Escríbenos o date de alta como socio.
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